April 1, 2011 por Miguel Borràs
inteligencia competitiva, ic, innosense, bias, calisto, gestión de ideas, buenas prácticas
innosense-bias, innosense-calisto
Basándonos en la información disponible, en la empresa tomamos decisiones sobre cambiar nuestro catálogo con nuevos productos, abrir una nueva línea de negocio, poner bajo el punto de mira una nueva área geográfica...
¿Pero qué ocurre cuando tomamos esas decisiones? Pues que identificamos productos que ahora son competidores o sustitutivos de nuestras nuevas referencias, empresas con las a partir de ahora colisionamos en el mercado, patentes que pueden afectar a nuestros nuevos desarrollos,... En resumen, cambian nuestras necesidades de vigilancia del entorno. Y si cambian nuestras necesidades, el sistema de Inteligencia Competitiva ha de responder a ellas, incorporando nuevos conceptos y nuevas fuentes de información.
Hay pues una relación bidireccional entre la Inteligencia Competitiva y la Gestión de Ideas. Las dos áreas se apoyan mutuamente, reforzando la competitividad de la empresa en una espiral virtuosa.
Pero no pensemos que esa espiral de decisiones y vigilancia sólo se produce en el máximo nivel decisorio de la empresa.
Algunos responsables de área de Inteligencia en las grandes empresas se quejan de que los "decision makers" de sus corporaciones no hacen el debido caso al resultado de su trabajo sobre tendencias tecnológicas o análisis sectoriales. No hay más que leer los comentarios en foros internacionales en Internet.
En ocasiones hay que apuntar más abajo en la organización para encontrar otros consumidores de la IC. Así, un ingeniero implicado en un proyecto de desarrollo debería estar informado de aquello que concierne a la tecnología que utiliza, o un comercial poder recibir noticias de actividades de la competencia en suzona. Incluso el responsable de los recursos humanos (qué poco me gusta esta expresión) debería estar informado de cuándo se opina sobre las condiciones de trabajo de la empresa en foros de Internet.
Este tipo de imbricación de la Inteligencia Competitiva con las necesidades individuales de cada uno de sus clientes internos es la que hace que se vuelva cada vez más apreciada y necesaria en su operativa diaria. Todas las personas de una empresa candidatas a consumir IC son "decision makers" en su propio ámbito, y clientes potenciales de la IC. No les dejemos de lado, pensando sólo en dar información al Director General.
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